“El joven Sirius buscaba al Gran Mago del bosque y preguntó por él a todos los que se cruzaban en su camino: un colibrí, un conejo, una ardilla y un zorro, pero todos negaron saber dónde podía encontrarlo.
Finalmente, Sirius se dio por vencido y entendió que ese año tampoco recibiría las enseñanzas para convertirse en hechicero. Pensó que debería prepararse mejor para poder pedir el conocimiento al Gran Mago, ese sabio anciano capaz de transformarse en colibrí, conejo, ardilla o zorro.”

Cuaderno de viajes. Buenos Aires. Dac Editions, 2004, pp. 58-59.